Para mí, fuiste como un segundo padre, porque me lo demostraste y tu gran personalidad y bondad deslumbraba a todos con un simple gesto de amor. Tu piel morena y arrugada por el tiempo, muestra una vida entera de lucha por la familia. Tu gorro de cacería te identificaba, tu reloj marcaba el tiempo, tus tardes viendo los toros fueron un disfrute, las veces que íbamos al mataero- la caseta contigo, los innumerables gestos de gratitud, de bondad y amor sobre nosotros y tus pantalones que después de permanecer cortos durante un tiempo, no se volvieron a tender sobre la cuerda de tender de la abuela. Y nuestro mundo se derrumbó. Yo querido segundo padre, te sigo sintiendo aquí, muy dentro de mí porque no nos dejaste grandes riquezas si no que nos dejaste la gran llama de tu amor en nuestros corazones, la mejor herencia. Todo pasa y tuviste que irte, pero yo todavía te siento, así que no te desesperes cuando yo llore por ti, no te entristezcas, es solo que que me acorde de ti y eso me hizo sufrir por no tenerte aquí. No desesperes cuando sienta que no estés aquí y eso me duela, porque te estoy oyendo y sintiendo en mi alma y en mi sentir... Te llevo dentro de mí, hombrecillo del gorro de cuadritos...
Me ha llegado al alma xD
ResponderEliminarRecuerda, el httml.
Si, me a encantado, te inspiras fenomenalmente bien, me encaaaaaaaaaanta :)
ResponderEliminarGracias, tampoco es para tanto
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