Fragancia

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sábado, 31 de marzo de 2012

Me dijeron que no... (Dedicada a personas no aceptadas)

Me dijeron NO al nacer. Tan sólo mis padres me aceptaban siempre. Crecía y llegué a mi inicio en mi madurez, tiempo en el que todos los chavales salían y se divertían compartían su amistad con buenos amigos y de verdad. A mí me dijeron nuevamente, NO. Me despreciaban... Resaltaban mis defectos o simplemente no era alguien de mera importancia... Pero yo vivía así. Si me decían algo, me molestaba y ni si quiera les contestaba, tan sólo callaba, mientras en mi interior cada vez una llama que nacía, moría. Yo seguía mi camino, y esas palabras en mi cabeza andaban y no me dejaban. Me lo creí. Me consideré el monstruo que la sociedad decía que yo era sin serlo. Crecía y aprendía, pero no con divertidos juegos como enseñan a los niños pequeños, si no con dolor. Gracias a esa sociedad que tanto se deja influir, gracias a ésa, comencé a ignorar mi propia personalidad. Con el paso del año, el viento me fue borrando y de mi propiedad no quedo ni una huella. Me volví alguien distinto, al que todos miraban al pasar, señalaban y rumoreaban por la ciudad. Me hicieron la bestia, no me enseñaron lo que era amor de el de verdad, y claro, al morir quiénes me creían fue más fácil que me dejasen llevar... En mi barca de la soledad, navego por un desconocido mar, lleno de olvido, olvido de no amar. La caricia no la llegaba a disfrutar, el abrazo era incomprendido, y el hallazgo de un amigo, producía desconfianza e intranquilidad. ¿En quién iba este loco a confiar? En nadie, porque no sólo le destrozaron su mitad, también su confianza y personalidad. ¿A quién iba a engañar? A nadie. Me guiaban y me mentían como a un inocente niño que por miedo y vergüenza obedecía... Así toda la vida confuso y sin ser lo que soy, sin sentir nada, temiéndolo todo; hasta la gratitud. Yo sólo intentaba ayudar al que veía que le pasaba lo mismo que a mí anteriormente, y siempre era noble, como la amistad entre un perro y su dueño. ¿Qué quién era mi amigo, dices? La luna, la calle, la humilde casa, el vagabundo, el abandonado perro, la acera, los charcos y mi vida... Ningún humano era mi amigo. Fallecí sólo, sin nadie alrededor. Nadie se acordó de mí, hasta que empezaron a notar que yo ya no pasaba delante de ellos, dejándolos sin la diversión de señalar y rumorear. Agradezco todo, aunque fuese poco, maldita sociedad que asesina a la personalidad.

3 comentarios:

  1. Fuf, candela, me ha parecido precioso, además me he sentido demaciado identificada, gracias por escribir cosas asi, de verdad, Sigue así....11 seguis, waoo! Te los mereces :D

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  2. Que bonito, que sepas que cuando estes mal por lo que sea yo estoy aqui :)

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