Una cosa que me gustaría decir ahora; ¿Para que llamarnos unos a otros raros? Al fin y al cabo, cada uno en su interior se conoce y en un rinconcito de su personalidad hace algo extraño que a lo mejor nadie lo hizo.
Si la realidad es ver como a un tío le da igual romper corazones, saber que un padre mata a sus hijos, que abusa de ellos, que una mujer es maltratada, que una chica popular de instituto pague su miedo de inferioridad con el que se cree inferior, la guerra, el hambre, etc... Adiós, me voy a mi imaginación volando en un pegaso con destino a Narnia ;)

Una vez la vida me tocó suavemente el hombro, me volví y me asusté, porque me hizo sentir muy mal al adentrarme en un problema que quizás no me busqué. Pero, luché, me esforcé... Al final la vida me sonrió dulcemente. Entregó bandera blanca. Seguí caminando mi camino, más fuerte de interior, más sabio, más precavido más maduro...
¿Para qué seguir lamentándose de cómo está el mundo? Yo ya no quiero saber nada más, me voy a mi mundo, si quieren arreglar lo que han echo pedazos, que lo resuelven esos señores que van de etiqueta y que sueltan discursos finalizados con un aplauso... Y que al fin y al cabo no sirven para nada porque son hombres de mucho hablar, ilusionar y convencer... Pero son los peores en la práctica de sus dichos.
¿Mi futura meta? Poner mi grano de arena, revolucionar el mundo... Hacer algo que contribuya a concienciar a todos.
Si la realidad es ver como a un tío le da igual romper corazones, saber que un padre mata a sus hijos, que abusa de ellos, que una mujer es maltratada, que una chica popular de instituto pague su miedo de inferioridad con el que se cree inferior, la guerra, el hambre, etc... Adiós, me voy a mi imaginación volando en un pegaso con destino a Narnia ;)

Una vez la vida me tocó suavemente el hombro, me volví y me asusté, porque me hizo sentir muy mal al adentrarme en un problema que quizás no me busqué. Pero, luché, me esforcé... Al final la vida me sonrió dulcemente. Entregó bandera blanca. Seguí caminando mi camino, más fuerte de interior, más sabio, más precavido más maduro...
¿Para qué seguir lamentándose de cómo está el mundo? Yo ya no quiero saber nada más, me voy a mi mundo, si quieren arreglar lo que han echo pedazos, que lo resuelven esos señores que van de etiqueta y que sueltan discursos finalizados con un aplauso... Y que al fin y al cabo no sirven para nada porque son hombres de mucho hablar, ilusionar y convencer... Pero son los peores en la práctica de sus dichos.
¿Mi futura meta? Poner mi grano de arena, revolucionar el mundo... Hacer algo que contribuya a concienciar a todos.
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