El
soldado...
Plasmando
en el blanco campo,
con
la negra sangre del decaído soldado
que
ahora posa en mi mano,
se
escriben sus tristes y alegóricas memorias,
también
sueños no alcanzados,
o
historias imaginarias que
en
los mares de la infancia había inventado.
Y
ahora lo ayudo yo,
aquí
que el soldado está muriendo,
a
marcar sus últimas palabras,
su
último eco callado,
su
último aliento.
Me gusta *O* Es la introducción de la novela que me dejaste leer el año pasado ¿cierto?
ResponderEliminar¿Qué novela? No, es una poesía :)
ResponderEliminar