Hace sólo unos días unas almas iban abrazadas al tranquilo acero de un tren. Todo parecía normal, todo iba bien, hasta que amenazó de muerte creando la pesadilla en vida de setenta y ocho personas...
Hoy quiero dedicarles una vela, signo de mis más humildes condolencias. Una vela que trae una llama de fuerzas para que arrope y de alegría en el hogar de aquellos que ahora se ausentan de forma eterna. También dar un apoyo para los pilotos, por todo el dolor que estarán sufriendo y ese remordimiento de conciencia de tener al cargo vidas, esperanzas y lazos de familia y amigos.
No sólo fue él por no marcar un número exacto en el velocímetro, fueron muchas cosas, entre ellas el maldito destino. No seamos crueles; afirmó que él desearía haber perdido la vida antes que esas personas hubiesen dejado el mundo para no volver.
Ahora quebremos la garganta dando paso a un tiempo de silencio. Silencio de respeto, silencio de ánimo, silencio recargado de las fuerzas que han dejado a todos los que han perdido a alguien especial entre las paredes de acero de una fiera artificial.
Hoy quiero dedicarles una vela, signo de mis más humildes condolencias. Una vela que trae una llama de fuerzas para que arrope y de alegría en el hogar de aquellos que ahora se ausentan de forma eterna. También dar un apoyo para los pilotos, por todo el dolor que estarán sufriendo y ese remordimiento de conciencia de tener al cargo vidas, esperanzas y lazos de familia y amigos.
No sólo fue él por no marcar un número exacto en el velocímetro, fueron muchas cosas, entre ellas el maldito destino. No seamos crueles; afirmó que él desearía haber perdido la vida antes que esas personas hubiesen dejado el mundo para no volver.
Ahora quebremos la garganta dando paso a un tiempo de silencio. Silencio de respeto, silencio de ánimo, silencio recargado de las fuerzas que han dejado a todos los que han perdido a alguien especial entre las paredes de acero de una fiera artificial.
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