Cada vez que el reloj marca las nueve de la noche, tu rostro de niña inocente palidece. Cuando oyes esos pasos que ya son todo un ritual para ti, tu corazón comienza a latir muy deprisa por el miedo, tus rodillas tiemblan y, con su llegada, caes de bruces pidiendo la piedad la que tanto le has gritado una y otra vez.
Te acaricia el pelo pero no de forma cariñosa y te lleva a rastras por el suelo mientras pataleas sabiendo que ,como siempre, mi querida niña nadie te va a oír porque todos duermen y porque tú te silencias esta condena que día tras día vas aceptando...
Otra noche más despierta y obligada a jugar a un juego que te duele y que no te agrada. Un juego sin muñecas, un juego donde no se necesita la imaginación. Un juego en el que ante la amenaza que se presta de la boca de tu padre tu te muestras obediente y sumisa aunque reconoces que tienes mucho miedo de volver a jugar mañana de nuevo...
No importa pequeña tus sentimientos porque nadie los conoce. Ahora crees que es tu culpa o que es algo normal.
Con tan corta edad tuviste que aprender lo cruel que puede llegar a ser la vida. Tus ojos se volvieron noches infinitas de lágrimas y oscuridad...
A medida que creces más callas. Eres indiferente bajo tu velo de vida oculta...
Ya han pasado años y la naturaleza llama a tu puerta para hacerte mujer... pero para tu padre eso no es una excusa para seguir con su maldita costumbre de siempre... Forcejeas y luchas como nunca para salvarte de lo que te puede aguardar el futuro, pero nadie detuvo ese destino.
Tras unas semanas tu madre se desespera ante tal noticia. Tú no cuentas la verdadera historia. Ella no te logra comprender...
No aguantas más... Han pasado cuatro meses de tortura... Ya que él no ha podido buscar ese tipo de resguardo en tu cuerpo, ahora decide pintar un cuadro te tonos verdes y morados por tus piernas y brazos. No dices nada; ``solo son golpes de caídas que he tenido´´
Viendo que ya tu vida no tiene sentido y con tanto sufrimiento contenido tomas las riendas hacia un quinto piso. Tomas aire al llegar al bordillo... Sonríes porque esa noche te has escapado de sus garras de bestia inmunda... Y esta será la única y última vez en toda tu maldita vida.
Tomas impulso. No sientes miedo. Sientes libertad y felicidad. En tu mente se proyectan un par de palabras: ``ya no hay más. Ni se mira atrás ni adelante. Se acabó´´
Tu cuerpo inmóvil se envuelve por la mañana para llevarte a donde tú te querías ir ya... El cabrón de tu padre sigue impasible siendo el culpable de tu trágica historia... pero, tranquila que tu hermana hace justicia por ti para que muera encerrado como merece ese engendro que te hizo perder la juventud, y ahora, tu vida entera...
Te acaricia el pelo pero no de forma cariñosa y te lleva a rastras por el suelo mientras pataleas sabiendo que ,como siempre, mi querida niña nadie te va a oír porque todos duermen y porque tú te silencias esta condena que día tras día vas aceptando...
Otra noche más despierta y obligada a jugar a un juego que te duele y que no te agrada. Un juego sin muñecas, un juego donde no se necesita la imaginación. Un juego en el que ante la amenaza que se presta de la boca de tu padre tu te muestras obediente y sumisa aunque reconoces que tienes mucho miedo de volver a jugar mañana de nuevo...
No importa pequeña tus sentimientos porque nadie los conoce. Ahora crees que es tu culpa o que es algo normal.
Con tan corta edad tuviste que aprender lo cruel que puede llegar a ser la vida. Tus ojos se volvieron noches infinitas de lágrimas y oscuridad...
A medida que creces más callas. Eres indiferente bajo tu velo de vida oculta...
Ya han pasado años y la naturaleza llama a tu puerta para hacerte mujer... pero para tu padre eso no es una excusa para seguir con su maldita costumbre de siempre... Forcejeas y luchas como nunca para salvarte de lo que te puede aguardar el futuro, pero nadie detuvo ese destino.
Tras unas semanas tu madre se desespera ante tal noticia. Tú no cuentas la verdadera historia. Ella no te logra comprender...
No aguantas más... Han pasado cuatro meses de tortura... Ya que él no ha podido buscar ese tipo de resguardo en tu cuerpo, ahora decide pintar un cuadro te tonos verdes y morados por tus piernas y brazos. No dices nada; ``solo son golpes de caídas que he tenido´´
Viendo que ya tu vida no tiene sentido y con tanto sufrimiento contenido tomas las riendas hacia un quinto piso. Tomas aire al llegar al bordillo... Sonríes porque esa noche te has escapado de sus garras de bestia inmunda... Y esta será la única y última vez en toda tu maldita vida.
Tomas impulso. No sientes miedo. Sientes libertad y felicidad. En tu mente se proyectan un par de palabras: ``ya no hay más. Ni se mira atrás ni adelante. Se acabó´´
Tu cuerpo inmóvil se envuelve por la mañana para llevarte a donde tú te querías ir ya... El cabrón de tu padre sigue impasible siendo el culpable de tu trágica historia... pero, tranquila que tu hermana hace justicia por ti para que muera encerrado como merece ese engendro que te hizo perder la juventud, y ahora, tu vida entera...
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