Fragancia

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domingo, 1 de abril de 2012

El aroma andaluz...

Es una fresca mañana de primavera, otoño, invierno o veraniega, junto a un balcón con costumbre y tradición, que pertenece a una casa helada y con calor... El que se asoma por el amplio balcón, soy yo con legañas en los ojos por el placer y el don. El sol y sus destellos provocan mi ilusión y en una antigua plazoleta, custodiada con geranios, laureles y romeros, un chiquillo juega con un rojo balón, y su madre con cariño lo acoge entre su brazos a traición. Mientras que yo bajo por unas escaleras de madera, huelo el intenso olor a un desayuno lleno de deleite. Al salir de la casa, me encuentro con buenos amigos de la niñez en la que tantas cosas encerré... Reflexionando pensé en las mil y una maravillas en las que vivo hoy día. La luna mece y le susurra a la giraldilla que la ama... Cuando llega la Semana Santa, los pies descalzos de humildes hombres, hablan con la carretera y algunos cristales rotos, hombres que por respeto esconden su personalidad, bajo negros capirotes y túnicas largas con un cincho que parece que es como de paja. Rosario, aunque algunos no los llevan, los tienen corriendo por sus venas... Mientras éstos silencian, al igual que ellos, los costaleros cumplen con su camino, llevando a sus espaldas, los andares de la virgen y Cristo, y además de esto, el dolor de madre y la entrega a Dios... Sangre, estomas y llagas a su muerte, porque con él, quien llevó a cabo la salvación, nadie quiso tener compasión... Flores en el paso que detonan la llegada gloriosa de la virgen o Cristo y el incienso da un olor de sufrimiento, muerte y resurrección. Cuando llega la feria, las flamencas menean sus batas de cola y los ligeros volantes de sus coloridos trajes. Lunares, rayas o lisos colores, ¡Qué más da! Todo eso refleja alegría. Peinetas y lunares paseando y dando a presumir. Los caballeros vestidos de flamencos con sus sombreros excitan al sol y a sus numerosos rayos. Castañuelas por aquí y por allá haciendo un alegre ruidillo que hace a cualquiera bailar al son de la fiesta y el compás. El verano lleno de helado, juego y diversión. En Navidad, aquí es muy especial, porque cada hogar tiene su costumbre y tradición y todo aquí suele ser muy especial. Soy prisionero de una tierra llena de encanto, sabor y olor...

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