Con motivo de Semana Santa, este texto que voy a comenzar a escribir, tiene la temática de Cristo y su madre, la virgen María.
Con paso valiente, primero entró en Jerrusalén en una salvajada burra, que tras ser así se volvió mansa. La gente con alegría y palmas lo recibía, pero sin embargo, todo eso cambiaría... Bajo su paso, lo sostienen hombres con zapatillas blancas o negras, los costaleros, que con su sudor y su capataz llevarán a Cristo a su lugar... Su madre con dolor en sus días de sufrimiento, le sigue apoyada en los andares y brazos de más costaleros...
La virgen protegida por un bello palio, sigue así de dulce, llorando, con su corona y su traje, alzad la vista porque ella es nuestra madre... Con él la salvación a nuestro hogar llegó, y también su muerte y resurrección... Aquellos que con acogedores brazos le recibían, otro día le escupirían y le odiarían, tan sólo algunas mujeres por el llorarían; las marías... María abrazada de San Juan.Mirándolo ambos a él en su plena muerte y en su cruxificción...
Sus heridas al aire, delirando, antes de irse para luego volver, a San Juan así le dijo... Aquí te dejo una madre... Lo único que pidió era que su amigo cuidase a su madre para su bienestar y vida asegurarse... Y delirando en su duro calvario que aceptó como si fuese un regalo, y sin serlo, se entregó a la humanidad en su plena edad... Murió pero resucitó y con sus seres queridos estuvo hasta que de nuevo, tuvo que partir... Mientras tanto, a María que va detrás de su hijo, le tiraban pétalos de claveles o rosas para intentar calmar su llanto y hacerle reír con tan vistosos colores de flores...
Pero nada sirve porque aunque ella lo agradece, sigue llorando intensamente en su silencio, y callada, detrás de él para no dejarlo solo... Ay del señor, que no pide si quiera un vaso de agua y se está muriendo de sed... Y no sólo de ese tipo de sed, si no de sed de compasión, pero entre esos negros corazones sólo reinaban el dinero, la avaricia y el poder... El gran poder, el Cristo de los gitanos, que llevaba su cruz a sus espaldas mientras los demás le miraban mal y lo despreciaban sin haber hecho nada... La Macarena con su morena cara, llena de lágrimas y con unos mágicos y radiantes ojos, con lindo llanto y a la vez amargo... Así anda la señora Macarena tras el Cristo del Gran poder... Llevan ya siglos saliendo con su paso ayudados por los humildes costaleros con su paciente capataz...
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